¿Qué piedra corresponde a cada ángel?
Celestita, serafinita, angelita… Piedras con nombres evocadores. Pero, ¿tienen realmente alguna relación con el mundo angelical? De hecho, ¿qué hay más alejado de un ángel que una piedra? Sin embargo, juntos unen lo celestial y lo terrenal, la luz y la materia, lo sutil y lo denso. Aunque hay quien afirma que, desde tiempos inmemoriales, ciertas piedras se han asociado a cada uno de los ángeles, en ninguna parte se menciona vínculo alguno entre el mundo celestial y el mundo mineral.
No obstante, las tradiciones antiguas —sagradas o mágicas— asocian las piedras con las inteligencias superiores. Por lo tanto, según la vibración cromática que emana de cada arcángel, es posible proponer las siguientes asociaciones, aunque cada uno es libre de seguir su intuición…
METATRÓN
Conexión divina - Cuarzo transparente
RAZIEL
Conocimiento oculto - Amatista
TSAPHKIEL
Rigor interior - Ónix negro
TSADKIEL
Liberación, perdón, alegría - Zafiro
CAMAËL
Fuerza, voluntad, justicia - Granate, turmalina sandía
HANIEL
Amor, belleza, armonía - Cuarzo rosa, rodonita
RAPHAËL
Curación, regeneración, vitalidad - Esmeralda, aventurina verde
URIEL
Sabiduría, conciencia iluminada — Ámbar
MICHAËL
Protección, verdad - Lapislázuli, labradorita
GABRIEL
Intuición, mensajes — Piedra lunar, selenita.
Elige tu piedra
Elige una piedra brillante, de colores vivos. Llévala contigo, sosténla en la mano durante tus meditaciones o regálala. Purifica tu piedra con regularidad respetando su naturaleza solar o lunar. A este respecto, consulta nuestra guía de piedras.
Una meditación sencilla
Coge una piedra y colócala en la palma de tu mano. Respira con calma, prestando atención a la sensación que te transmite: su suavidad, su calor, su vibración.
A continuación, invoca suavemente al ángel o al arcángel:
«Te doy la bienvenida, [nombre del ángel], mensajero del cielo. Que tu luz habite en esta piedra y que esta piedra me conecte contigo».